sábado, 17 de diciembre de 2016

Ucrania (Pablo Aranda)



«La noche altera el contorno de las cosas, la percepción que se alcanza de la esencia de todo. Hay que saber asomarse a la noche, navegar por su caudal ancho, no desorientarse, no dejarse encantar por esas artes que entran dentro de nosotros quizá al respirar y ya nos invaden, nos imponen sus leyes, sus maneras, y pareciera que somos otros, pues el mismo concepto que analizamos despiertos —las distancias fijas— lo cambiamos, como si aceptásemos de entrada que todo en la noche es enemigo y para defendernos tuviésemos que atacar primero, incluso retroactivamente, maldecirnos por haber actuado de una determinada forma. No es bueno tomar decisiones en la noche. El tiempo se detiene, no corre lineal, armónico, durante la noche, más bien a trompicones, a borbotones los minutos, trampas en las que es mejor no caer, porque si la noche nos atrapa no es fácil permanecer a la espera».

Pablo Aranda, Ucrania