viernes, 2 de septiembre de 2016

El bocadillo de jamón (EmeCé Bernal)


—¿Quieres un bocadillo de jamón ibérico?
—No, soy vegetariana.
—Pero esto no es un animal, es jamón.
—Ya, pero está hecho a partir de un animal, y soy vegetariana, no sería lógico que me lo comiera.
—¿Me estás llamando ilógica?
—No, yo solo digo que yo no estaría actuando de manera lógica si...
—No, ¡me has llamado ilógica!
—No, de verdad, yo solo digo que moralmente, por mi forma de entender la vida, no puedo comer un alimento que procede de un animal, porque soy...
—¡Hasta aquí podíamos llegar! ¡Ahora me llamas inmoral! ¡Inmoral e ilógica!
—No, no, si yo solo digo que tenemos maneras distintas de pensar, y me parece bien que te comas el bocadillo de jamón, pero yo no soy capaz porque...
—¡Deja de insultarme! ¡Me has llamado ilógica e inmoral!

Pues eso, que ya lo dijo el filósofo Michael de Montaigne: «Las palabras son mitad de quien las pronuncia, mitad de quien las escucha».

EmeCé Bernal, «El bocadillo de jamón»